Europa o nada
Europa se encamina hacia un cruce de caminos. La Unión, sacudida desde hace una década por diferentes crisis, se juega en las elecciones de mayo su continuidad como apuesta histórica por los valores que la impulsan. Los barones y baronesas del euroescepticismo (no se puede dejar de mencionar a Le Pen, a Wilders o a Salvini), se preparan para abalanzarse cual leones famélicos sobre su presa. Lo tienen todo a favor: varios gobiernos de su parte, un Reino Unido que se va (por las buenas o por las malas), un auge a nivel nacional en todas las encuestas, un crecimiento económico de la eurozona que no termina de convencer, e incluso a un exasesor de Trump dirigiendo la orquesta. Es su momento. El populismo derechista, en auge a nivel mundial, ha puesto el dedo en la llaga de los principales problemas de las democracias liberales: la inmigración, la desigualdad, el envejecimiento y el futuro de la juventud. Su solución ante ellos es un repliegue identitario en los límites del Est...