Falsos patriotas

Uno de los ejes del discurso del partido Ciudadanos desde su nacimiento ha sido la defensa de la soberanía nacional de España frente al desafío independentista. Pero siempre fue solo eso: discurso. Como se ha encargado de recordarnos una y mil veces su líder, Ciudadanos no quiere otra cosa que —cito al propio Albert Rivera— «una Europa unida en los Estados Unidos de Europa». A uno, esta frase le puede sonar hasta maravillosa. Pero, ¿qué implica esa unión, sino la disolución de los estados europeos y la negación de su propia soberanía?
Así es: Ciudadanos tiene la capacidad orwelliana de decir una cosa y la contraria sin despeinarse. Como en 1984, los “naranjas” son capaces de defender la soberanía nacional del pueblo español y negarla al mismo tiempo como quien no quiere la cosa. Y todavía les tienen algunos por patriotas. Este europeísmo mesiánico no es, sin embargo, nada nuevo, pues no hace más que seguir aquella nefasta máxima de Ortega y Gasset, «España es el problema, Europa la solución». Para Ciudadanos, como para Ortega (y otros antes que él), España es un problema, España es el problema, porque forma parte del europeísmo más antiespañol, del globalismo más destructivo: no cuenta España, no cuentan nuestras tradiciones ni nuestra historia. Todo esto es un problema para Ciudadanos, porque es un obstáculo para alcanzar su fin último, que no es más que la destrucción todas las naciones de Europa para disolverlas en una amalgama esperpéntica de pueblos desnortados (y por ello más dóciles).
No. España no es un problema. Y si lo fuera, Europa no habría de ser la solución: ¿cómo podría serlo? La historia de Europa —así lo han defendido autores tan distantes como Gustavo Bueno y Juan Manuel de Prada— es una historia contra España. Por esto mismo, por su mesianismo europeísta, Ciudadanos no defiende ni defenderá jamás la soberanía del pueblo español, pues no creen ni en España, ni en su pueblo, ni mucho menos en su soberanía.

Eduardo Alarcón Torres. 

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